DIOS ES EXTREMADAMENTE GENEROSO





Dios “Nunca se cansa de dar ni se pueden agotar sus misericordias; no nos cansemos nosotros de recibir (SANTA TERESA, Vida, 19, 6).
“Siempre da más de lo que le pedimos” (SANTA TERESA, Camino de perfección, 37, 4).

2 Corintios 8:9: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.”
Génesis 1:29-30: “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.”
Salmos 65:9-10: “Visitas la tierra, y la riegas; En gran manera la enriqueces; Con el río de Dios, lleno de aguas, Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones. Haces que se empapen sus surcos, Haces descender sus canales; la ablandas con lluvias, bendices sus renuevos.”
Salmos 136:25: “(El Señor), El que da alimento a todo ser viviente, Porque para siempre es su misericordia.”
Mateo 8:11: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”
Hechos 17:24-25: “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas.”
Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Romanos 8:32: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”
Romanos 11:36 : “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.”
Efesios 2:4-8: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”
1 Timoteo 6:17c…”Dios, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.”
Tito 3:4-7: “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,
para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna”
Santiago 1:17: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”
1 Juan 5:11: “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo”

PONELE FECHA DE VENCIMIENTO A TUS SUEÑOS


Principio Nº 2

“La esperanza que se demora es tormento del corazón; pero árbol de vida es el deseo cumplido” Proverbios 13.12.

Ponele a tus sueños y proyectos fecha de vencimiento, y trabajá para verlos cumplidos.

Así como el yogur es saludable, pero vencido se vuelve perjudicial, lo mismo pasa con los sueños y los proyectos que nunca se concretan. Pasan de ser una alegría a convertirse en un tormento del corazón. Pero árbol de vida es el deseo cumplido, no la esperanza de que se cumpla. Uno no crece y se desarrolla por los sueños y proyectos que tiene, sino por los sueños y proyectos que realmente concreta.

Tu economía no crece por lo que pensás ahorrar, sino por lo que ahorrás concretamente.

Una persona no es grande por sus sueños o sus proyectos, sino por sus logros.

La mayoría se emociona con sus sueños y sus proyectos, cuando en realidad debería emocionarse por sus logros.

Matrimonios: pónganle fecha de vencimiento a los cambios que se prometen hacer mutuamente. Para que esta esperanza de cambio que hay en cada uno de ustedes no se convierta en un tormento del corazón al ver que nunca sucede. Préstale atención a este principio de la Palabra de Dios y ponele fecha de vencimiento tanto a las cosas que querés como a las que te comprometiste a hacer, para que la esperanza no se convierta en un tormento, ni para vos ni para los demás.

Recordá las cosas que querés lograr y los cambios que te comprometiste a hacer, poneles fecha de vencimiento, y trabajá activamente para su cumplimiento.

¡Bendigo tu vida con una unción de concreción, y cancelo en vos toda postergación, para que todo lo que deseas se vea cumplido en tu vida!

Aprender a vivir


Principio Nº 1


“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”. (Salmo 90.12 RV)

Con el paso del tiempo todas las personas envejecen, pero muy pocas maduran. Hay dos formas de vivir: sabiamente o neciamente, no hay término medio. Para que Dios pueda enseñarnos a vivir, tenemos que estar dispuestos a aprender. ¿Cómo llevar sabiduría a nuestra vida?

1.   Reconociendo la soberanía de Dios y buscando su dirección antes de actuar.

2.   Aplicando los principios de su Palabra en cada área de nuestra vida.

3.   Aprendiendo de los aciertos y de los errores.

4.   Rodeándonos de gente sabia.

Este es el gran desafío en la vida, desarrollar sabiduría en nuestra forma de vivir, para ser bendecidos nosotros, para que sean bendecidos aquellos que nos rodean y para poder ser de testimonio a los que Dios ponga en nuestro camino. Busque sabiduría de Dios antes de actuar y ponga en práctica los principios de su Palabra más allá de su parecer y su propia opinión.

Desarrolle humildad en su vida para convertirse en un alumno permanente, sabiendo que cuando uno deja de aprender también deja de crecer.

¡Bendigo su vida con sabiduría de parte de Dios, recordándole que si se la pide, Él se la dará abundantemente y sin reproche!

La Sanidad Es la Voluntad de Dios

“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

Isaías 53:4-5

El punto de partida para recibir la sanidad es saber que Dios lo quiere sano:

1. Comprenda que la voluntad de Dios es que usted sea sano.

Después de leer Isaías 53 nos damos cuenta que no sólo perdonó todas nuestras iniquidades sino también “sanó todas nuestras dolencias” no dejó ni siquiera un dolor de cabeza. No diga: “- Apóstol, quizás me pueda sanar de una gripe, pero no del cáncer -”. Él se llevó toda enfermedad, hasta el cáncer. Se llevó todas nuestras enfermedades y sufrió todos nuestros dolores.

Ahora sería bueno saber ¿por qué es la voluntad de Dios querer que estemos sanos? Es porque no hay otra forma de establecer Su Reino. Todo forma parte del propósito divino. Jesús vino a esta tierra a pregonar las buenas nuevas del reino de Dios. Vino a establecer el reino. Él declaró al empezar su ministerio en esta tierra lo siguiente:

“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reinode los cielos se ha acercado”.
Mateo 4:17

Es por ello que la voluntad del Padre es que seamos sanos y saludables, llenos de energía y vitalidad. Somos parte de un propósito divino. Por desconocimiento de esta verdad algunos llevan años cargando enfermedades y dolencias en sus cuerpos alegando que es una prueba del Señor. ¡NO! ¡Esto no es así! Dios no es el autor de las enfermedades. Él no iría en contra de su propósito. No está en Su naturaleza el mal. Ni tampoco como algunos otros piensan que Él permite ciertas fatalidades para enseñar a sus hijos. Esto está muy lejos de la verdad.

Vuelva a leer atentamente el versículo. ¿Para qué murió Jesús? ¿Para qué pasó por la cruz? ¿Qué obtuvo? Déjeme decírselo: su SALVACIÓN pero también su SANIDAD.

“… y por su llaga fuimos nosotros curados”.

Curado significa sanado, hecho completo, bendecido, reestablecido. El Señor Jesús en la cruz del calvario pagó el precio por la obra completa: la sanidad del ser humano tanto en el espíritu, alma como en el cuerpo. Toda esa bendición está disponible para el hombre y la mujer completamente. Esto es parte del plan divino, es la voluntad de Dios. Debe ir tomando lo que le pertenece como herencia e ir aplicando por fe a cada área de su vida lo que recibe hoy como una palabra de vida para su ser. No piense que porque usted no lo ve todavía esto quiere decir que no pueda ser suyo, porque lo suyo es lo que dice la Biblia, nada más ni nada menos. Es esencial que tome posesión de ello porque es su herencia y le corresponde. No hay nada peor que tener algo y no poseerlo nunca.

Que la obra de Cristo no sea en vano para usted. Él ya lo hizo, Él ya lo sanó. Ahora usted debe recibir por medio de la fe esta sanidad. Sí, es la voluntad del Padre que usted viva sano. Él en la cruz se llevó eso que usted dijo esta mañana que le dolía.

Él llevó nuestras enfermedades. ¿Para qué va a sufrir si ya Él se las llevó? Ciertamente lo hizo.

Diga: Yo tengo el derecho a estar saludable, fuerte y lleno de la sabiduría de Dios.
Levante los brazos y comience este proceso de sanidad confesando esta palabra: Se llevó mis enfermedades, no hay más dolor en este cuerpo. El Señor lo sufrió por mí porque me ama, me ama, me ama. Declare: “Ya estoy curado. ¡Mi cuerpo estás sano! Es el pacto de la salud, de la bendición, gracias Dios.”

Para que la voluntad del Padre fuese llevada a cabo, Jesús tuvo que morir en la cruz como nuestro sustituto y pagar por los pecados, la miseria, las enfermedades y la maldición.

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”
Romanos 8:32

Nuestro Padre es un Padre generoso, en amor nos dio todo a través de Jesús. Jesús pagó el precio del pecado para que nosotros no tuviéramos que hacerlo y pudiéramos, por medio de él, volver al propósito original (establecer el reino) y a su comunión, donde no hay falta de ningún bien, hay buena salud, vida abundante, paz y amor sobreabundante. En Él no nos falta absolutamente nada y es el deseo de nuestro Padre que esto lo vivamos aquí en la tierra y lo impartamos a los que nos rodean. Él nos eligió para extender su reino, para ser portadores de su Espíritu, manifestando su gloria y amor.

Sepa que a usted no le falta nada para ser sano. La provisión de sanidad ya fue hecha, ¿Donde? En la Cruz.

¡Recíbalo ahora por la fe en el nombre de Jesús!

Dios dice en esta escritura que nos dio a Jesucristo, ¿cómo no nos dará con él todas las cosas? Entonces, crea que lo recibe ahora. No piense que esto es para otro, ¡es para usted! No viva como un sobreviviente cuando la voluntad de Dios es su sanidad completa. Usted es digno de Jesús, usted es digno de recibir su sanidad. (Juan Crudo)


Lic. Isaú Orellana
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Escuela de desarrollo y Entrenamiento Ministerial
Evangelista, Conferencista, Pastor, Maestro.
Motivación Empressarial y laboral

CULTIVANDO EL AGRADECIMIENTO

“Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz de nación que está en regocijo, y los multiplicaré, y no serán disminuidos; los multiplicaré, y no serán menoscabados.”
Jeremías 30:19

El agradecimiento trae a su vida lo que la queja le robó.
Lo malo no viene de Dios. Por eso no tiene sentido andar quejándose. Dios desea lo mejor para usted y ya se lo ha provisto todo. Ahora es su fe, sus actitudes y acciones las que toman o dejan lo que Dios ya le dio.
El agradecimiento es un arma poderosa. El agradecimiento es fe, el agradecimiento es amor, el agradecimiento es alabanza y exaltación.

Debemos cultivar un estilo de vida de agradecimiento; al hacerlo nos ponemos en posición de recibir más.
La actitud de gratitud nos mantiene progresando. Por ser agradecidos, Dios nos multiplicará.

¡Los días que vienen son gloriosos para los agradecidos!

Para tener una actitud de gratitud, primero debemos cambiar la manera de pensar. Si usted piensa que no tiene, que no puede, que le falta, de su corazón saldrá queja. Si usted se enfoca en las bendiciones que Dios ya le dio, en que tiene vida y vida en abundancia, en que Él es su Padre y que usted no tendrá falta de ningún bien. Si usted se enfoca en lo que hizo Jesús por usted comenzarán a fluir ríos de agradecimiento de su corazón.

No abra la boca para quejarse, para influenciar a otros para mal o amargarlos. La queja se contagia y lo deja fuera de las bendiciones, sino piense en el pueblo que murió en el desierto.

Cada vez que recibe la Palabra puede comenzar a tener pensamientos nuevos y a confiar en Dios.
Jesús frente a Lázaro no hizo 40 oraciones, días de ayuno. Sólo agradeció. Él tuvo una actitud de agradecimiento. “Algo muerto puede revivir con su agradecimiento, aunque parezca imposible”

Si usted está enfermo, no le de gracias a Dios por la enfermedad, agradézcale por la sanidad porque ¡por las llagas de Cristo, usted está sano!

Usted tiene la capacidad de ser agradecido.

Oración: Padre gracias por Tu Palabra, gracias por mi familia y todas las cosas buenas que me has dado. Gracias porque estás conmigo siempre. Contigo todo es posible, me has hecho más que vencedor. Gracias, en el nombre de Jesús. Amén.

LA UNIDAD DEL CUERPO

¿Qué es la iglesia? Quizás responderás: somos nosotros. ¡Muy bien! La iglesia no es un edificio o un lugar. Pero pregunta de nuevo: ¿qué es la iglesia? Si somos nosotros, ¿para qué somos iglesia? ¿Cómo debemos funcionar? ¿Qué debemos hacer?

Para algunas personas, la iglesia es un lugar donde los músicos y el pastor montan un espectáculo. Es un espectáculo espiritual, con ciertas referencias a la Biblia y algún esfuerzo por sentir la presencia de Dios. Para estas personas, una buena iglesia es una iglesia donde hay un buen espectáculo; se supone que, como en cualquier espectáculo, hay que pagar un precio de entrada, pero hasta allí llega la responsabilidad del espectador.

Es fácil distinguir a esta gente, porque tan pronto ya no les guste el espectáculo, se van en busca de otro teatro - digo, otra iglesia. Son los primeros en irse si el pastor se va. Suelen hablar de "la iglesia del pastor fulano", en lugar de "nuestra iglesia" o "la iglesia del Señor".

Para otras personas, la iglesia se parece más a un club social. Claro, no se sirven bebidas alcohólicas - bueno, al menos en la mayoría de las iglesias - pero sus razones por asistir a la iglesia se parecen mucho a las razones por las que van a un
club: para conocer gente, para sentirse bien, para relajarse un rato. Esta gente sólo disfruta la alabanza si el estilo de música les agrada; muy apenas toleran la predicación, porque quieren salir a conversar con sus amigos.

¿Qué es la iglesia? ¿Un teatro? ¿Un club? La Biblia describe la iglesia de diferentes formas, pero una de las formas principales de ellas es como un cuerpo. Cada cuerpo tiene una cabeza, que controla sus movimientos. La cabeza de la iglesia es Jesucristo. Cada cuerpo también tiene muchos miembros, y así es la iglesia
también.

Hay ciertas cosas que son esenciales si un cuerpo va a funcionar bien. También hay ciertas cosas que tienen que suceder si la iglesia va a funcionar bien. Abramos la Biblia en Romanos 12:3-8 para ver algunas de ellas:

12:3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. 12:4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 12:5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y
todos miembros los unos de los otros. 12:6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 12:7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 12:8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

¿Qué sucedería conmigo si alguien me descuartizara? ¿Cómo funcionaría mi cuerpo si uno de mis brazos se encontrara por allá, una pierna por acá y el tronco por otro lado? ¿Podría funcionar así mi cuerpo? ¡Claro que no! De hecho, ¡estaría muerto!

Para que un cuerpo pueda funcionar, tiene que mantenerse unido. Es obvio en el caso de un cuerpo humano, pero es igualmente cierto en la iglesia de Cristo. Al llegar a tener fe en Jesucristo, Dios nos ha hecho parte de su cuerpo. Tenemos que esforzarnos por mantener esa unión, porque de otro modo, no podremos lograr nuestro propósito.

Para mantener esa unión, cada miembro tiene que medirse correctamente. Esta es la primera gran idea que encontramos en este pasaje. Observemos el verso 3. Pablo habla por la gracia que le ha sido dada. Se refiere a la gracia de ser apóstol. Pablo no decidió ser apóstol; él no escogió entre varias opciones diferentes de carrera pensando: ¿Qué seré? ¿Seré chef? No, no me gusta cocinar. ¿Seré jardinero? No, les tengo alergiaa las plantas. ¡Ya sé! Voy a ser un apóstol. Me gusta predicar.

¡Eso no es lo que sucedió! Más bien, Dios lo llamó cuando predicar a Cristo era la última cosa que se la habría ocurrido hacer. El se encontraba persiguiendo a los seguidores del Señor cuando Jesús le llamó. Fue totalmente por la gracia de Dios, no
por iniciativa de Pablo.

Pero hay una cosa muy interesante. Así como Palo recibió la gracia de ser apóstol, cada uno de nosotros que es creyente ha recibido gracia también. Lo dice el verso 6: "Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado". El mismo Dios que, por su gracia, llamó a Pablo a ser apóstol y le dio la autoridad para escribirnos esta instrucciones también te ha dado a ti y me ha dado a mí un lugar, un puesto, un papel para jugar en su iglesia.

Ahora bien, si nuestro lugar en el cuerpo de Cristo es por gracia, eso significa que tenemos que medirnos correctamente. Y esto es precisamente lo que vemos en el verso 3. La medida que tenemos que usar para medirnos es la medida de la fe. En otros palabras, tenemos que medirnos conforme a la verdad que hemos llegado a creer en Jesucristo.

¿Con qué medida te mides tú? ¿Te comparas con otra gente en la iglesia? Quizás te comparas con algún líder, y te sientes inadecuado porque nunca podrás ser como él. O quizás te comparas con alguna persona que todavía tiene muchas heridas de la vida,
y te sientes muy superior.

¡Estás usando la medida equivocada! La medida correcta es la medida de la fe. Lo que realmente importa es cómo te ves a comparación con lo que Jesucristo dice de ti. Por fe sabes que eres hijo de Dios, que Jesucristo te llama hermano, que formas parte de un sacerdocio real con un lugar muy importante en el plan de Dios para el universo.

Pero si te sientes mejor que otros, si te mides con medidas humanas para sentirte más, crearás problemas muy graves. ¿Qué sucede en un cuerpo cuando uno de los miembros es más grande de lo debido? Parece chistoso, pero no lo es. Algunas enfermedades hacen que las extremidades del cuerpo se hinchen, y crea un efecto muy doloroso para la persona.

En cierta ocasión, una avispa me picó el dedo. El dedo se empezó a hinchar, luego los otros dedos se hincharon, y por fin quedé con toda la mano hinchada. Durante los días que duró el efecto de la picadura, casi no me podía concentrar en nada más. No podía usar bien la mano. Mi vida quedó muy afectada, sólo porque uno de mis miembros se hinchó.

Esto es lo que sucede en la iglesia cuando uno de los miembros no comprende su posición en Cristo. Empieza a compararse con los demás, a sentirse más o sentirse menos, y se hincha. Al estar hinchado, también se pone sensible. Cualquier cosa le ofende. Es sólo cuando todos conocemos quiénes somos en Cristo que podemos trabajar juntos en armonía. Cada miembro tiene que medirse correctamente.

La segunda clave para que la iglesia funcione bien, la segunda gran idea de este pasaje, se encuentra en los siguientes versículos. Es muy sencillo: cada miembro tiene que realizar su función. Eso significa que cada uno de nosotros tiene una función. El cuerpo humano no tiene miembros sobrantes, y la iglesia de Cristo tampoco los tiene. Si Cristo te ha salvado, es para hacer algo.

No todos vamos a hacer lo mismo. Dios nos ha dado diferentes dones. El apóstol Pablo aquí menciona algunos de los dones. Esta lista no es completa; de hecho, cada lista que encontramos en la Biblia de los dones es un poco diferente. Esto significa que, aparte de los dones principales, hay una gran diversidad de dones.

Aquí se mencionan algunos. Profetizar es dar un mensaje que uno ha recibido directamente de Dios. Es fácil que la persona que tenga el don de profecía se enorgullezca y trate de usar su don para su propio beneficio. Es por esto que Pablo dice que lo use de acuerdo con, o en proporción con, su fe.

Otro tendrá el don de servicio. Este es el don de ver las necesidades físicas de otros, y ayudarles. Otro tendrá el don de enseñanza, la capacidad para comunicar claramente la verdad bíblica. Otro tendrá el don de la exhortación, que es animar a los creyentes a vivir la verdad del evangelio.

Se mencionan varios dones más. El punto clave es que cada uno tiene que ponerse al servicio del cuerpo en la capacidad que el Señor le ha dado para ayudar, enseñar, dar, animar y todas las demás cosas que tienen que suceder en una iglesia. Si esto no
sucede, el cuerpo no podrá hacer todo lo que debe.

¿Con qué intención participas en la iglesia? ¿Lo haces para ver qué puedes recibir? Dios puede bendecirte de muchas formas por medio de la iglesia. Sin embargo, si tú conoces a Cristo, El te está llamando para buscar lo que puedes dar a la iglesia. Yo me temo que esta iglesia se va a desmoronar si todos no ponemos al servicio del cuerpo nuestros dones.

Quizás tú no sepas cuál es tu don. ¡No te preocupes! Sólo busca la necesidad que tú puedes llenar. Si ves a alguien que está desanimado, ¡anímalo! Si ves a alguien que sabe menos que tú, enséñale con humildad lo que sabes. Si ves a alguien que necesita algo, y puedes ayudarle, ¡ayúdale! Si tú estás dispuesto a servir, Dios te mostrará dónde hacerlo.

CONCLUSIÓN:
Quiero invitarte hoy a tomar una decisión. ¿Qué clase de iglesia seremos? ¿Seremos una iglesia tipo teatro? ¡La verdad es que yo no puedo montar muy buen espectáculo! ¿Seremos una iglesia tipo club? ¿O seremos el cuerpo de Cristo? Dios nos está llamando a unirnos y trabajar juntos para levantar la iglesia que El quiere ver aquí. ¿Cuál será tu decisión?