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La Iglesia Ayuda a Capacitar Padres para Educar a los Niños


Dr. Juan Barek

Cuando los niños crecen y se convierten en adultos, no cesan de aprender y crecer - al menos, no debieran (véase 2 Pedro 3:18; 1 Corintios 14:20). Y cuando algunos avanzan y se convierten en padres y enseñan a sus niños, debieran continuar enseñanza y formación Bíblica, y la iglesia tiene un alto llamado para velar que esto suceda.

Moisés dice al pueblo (en Deuteronomio 4:9), “Por tanto, cuídate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietos.” Primero, Moisés ministra a las personas y ellos han de cuidarse y guardar sus almas. Sólo entonces serán capaces de enseñar a sus hijos.

Así, en el Nuevo Testamento, Pablo dice en Efesios 4:11-12, “Y El [Cristo] dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.” Pastores y maestros capacitan los santos para realizar la obra del ministerio - el ministerio de ser padres y el ministerio de enseñar Escuela Dominical y la Conexión Infantil, y cientos de otras maneras de nutrir a otros, jóvenes y ancianos.

Lo que significa, en resumen, que Educación para la Exultación - en la próxima generación, tiene tres componentes: 1) padres educan sus hijos; 2) la Iglesia es compañera de los padres en la educación de sus niños; y 3) la Iglesia ayuda a capacitar los padres y a otros para educar los niños.

Y si tenemos ojos para ver, sabremos que en el último inciso todos estamos incluidos. La iglesia que educa niños sólo con verdades bíblicas se tornará más y más superficial, hasta que la reserva de doctrina Bíblica sea tan pequeña que nadie podrá beber y encontrar palabras de vida. Y donde quizá hubo alguna vez una Iglesia con una robusta enseñanza Bíblica que exaltaba a Cristo y con mente misionera, ahora tan sólo hay una Cristiandad que descuida la Biblia, que empequeñece lo que Dios es y que busca tan sólo lo social.

Cuidarnos de esto, mantener la reserva de verdad y doctrina, llena y honda y pura lo suficiente como para beber - para todas las edades -, es el objetivo de Educación para la Exultación - en la próxima generación. Mi esperanza y oración es que tú seas parte también.

EL DIVORCIO: ¿QUIÉNES SON AFECTADOS?

Dr. Juan Barek


Mateo 19:4: El respondió y dijo: -¿No habéis leído que el que los creó en el principio, los hizo varón y mujer? 5 Y dijo: “Por esta causa el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer; y serán los dos una sola carne.” 6 Así que ya no son más dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.

Como nunca antes el divorcio se ha extendido de tal manera que según las estadísticas, en latinoamérica, de cada tres parejas una se divorcia. La ola de conceptos en nuestra sociedad han anulado los principios éticos, morales y religiosos acerca del matrimonio. Cada vez son más los jóvenes que se casan sin la seguridad de que su pareja va a ser la definitiva y con una “gran clausula” en el contrato matrimonial si las cosas no marchan bien, la primera puerta de escape es el divorcio.

Son muchas las personas que opinan “si no me va bien, me divorcio.” “Ahora que estoy divorciado yo se que “Dios” tiene algo mejor para mí,” sin saber que lo que realmente Dios tiene para nuestras vidas es una ayuda idónea y debemos esperar en él encontrarla y cuando la encontremos pensar que nuestro matrimonio es realmente para toda la vida y que la única puerta de salida a nuestras dificultades es la solución de las mismas con la colaboración de los dos (“por tanto lo que Dios juntó no lo separe el hombre.”)

¿Quienes son los más afectados en el divorcio?

A todos los integrantes de la familia, pero muy especialmente a los hijos. Frente al primer conflicto matrimonial, la primera opción es el divorcio, como una nueva oportunidad de alcanzar la “felicidad.” Nuestro deber como padres; formar a nuestros hijos en un ambiente de armonía y cariño que constituye la base para una personalidad sana.

¿Qué ocurre entonces cuando nuestra decisión es decidir el divorcio?

El niño no aceptará las razones que usted le de. A él le preocupan los hechos que se están dando en su familia, los cuales lo están lastimando, se siente confundido y no puede visualizar su futuro en estas condiciones, él no quiere tener que decidir entre uno de sus padres como suele ocurrir.

¿Quiénes se pueden divorciar?

Usted dirá... por supuesto que los padres, pero en realidad el divorcio también se da entre padres e hijos. Uno de los padres tendrá que ausentarse de la vida del niño total o parcialmente, ésto representa para el niño pérdidas. (tiempo, cariño, satisfacción de sus necesidades, etc).

¿Qué piensa y siente el niño?

Piensa que el es culpable de lo que está ocurriendo, que sus padres ya no lo quieren, que es poco importante para ellos (pues no es tomado en cuenta como una persona que está en medio de la crisis sino por el contrario un objeto que es manipulado por los deseos e intereses egoístas de los padres.)

¿Qué sucede con los hijos de padres divorciados?

En la mayoría de los casos, cuando este niño es adulto y tiene la oportunidad de formar un hogar, inevitablemente repetirá los mismos patrones que vivió. Los padres delegamos a nuestros hijos una herencia de bendición o maldición para nuestros hijos.

Los hijos enfrentan sus propios conflictos además de la crisis de sus padres. En el divorcio los padres hacemos uso de nuestros hijos como elementos de venganza , son manipulados, ignorados como personas y reducidos a la calidad de objetos. El niño que está atravesando el divorcio de sus padres, necesita de alquien de fuera “confiable” en quien depositar sus ansiedades y temores.

¿Qué podemos hacer entonces si ya se planteó el divorcio?

Déjelo como la última alternativa, permita que el niño reciba ayuda terapeútica, no prive al niño del cariño, tiempo y comprensión de sus dos padres, y en lo posible evite que el ritmo de vida del niño cambie significativamente.

Padre, antes del divorcio piense, piense, piense... no sabe el daño presente y futuro que está causando en la vida de su hijo.

Génesis 2:24: Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.